Ser una mamá de neo
- Miriam Orlando
- 5 sept 2019
- 2 Min. de lectura

Las mamás de neo son aquellas que ves deambular por el sanatorio con una pulsera en su muñeca, una botella de agua, mochila y cara de cansada.
Son mamás a las que el destino les arrebató poder tener su hora sagrada o el parto ideal que tanto soñaron.
Son madres de bebés que ya no podÃan estar adentro de su cuerpo porque la urgencia asà lo requerÃa.
Madres de guerreros incansables por vivir, adaptarse a la jungla, y las mejores alumnas en situaciones extremas.
En la estadÃa en neo aprendes que un ser tan pequeño y frágil es solo el aspecto porque en realidad son leones enjaulados.
Sientes que las horas son eternas y los dÃas chicles.
Diez gramos es el mejor regalo que te llevas al final del dÃa.
Las alarmas al principio te enloquecen, pero enseguida entiendes que lo importante es mirarlos y ver que estén calientitos, rosaditos, y su aspecto sea normal.
Aprendes a cambiar pañales diminutos en forma de pinza esperando no romper ningún huesito, a sacar y poner al bebé de la incubadora procurando no tironearle ningún cable o sacarle la sonda.
Aprendes a lavarte las manos y a desinfectarte como si tuvieras un virus mortal.
Lloras afuera de miedo e incertidumbre y adentro, de alegrÃa y felicidad cuando te los ponen en el pecho.
Sabes el nombre de cada bebé que está ahà y te alegras con el logro de cada uno.
Le pides a Dios todo el dÃa, a todas horas y le agradeces por cada avance de tu leoncito.
Sientes desgarrarte cada noche al tener que dejarlo para ir a "dormir, comer, y recuperar fuerzas" para el otro dÃa.
El camino de las mamás de neo es duro, largo y angustiante pero la fuerza que se saca es indescriptible.
Ya nunca vas a ser la misma.
La empatÃa que vas a sentir por otra mamá es hermosa, porque al mirarla te vas a dar cuenta que ella está en el mismo campo de batalla que te tocó a vos y que su hijo está siendo el guerrero más fuerte peleando a capa y espada para irse juntos a su hogar.



